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Macarena Lavín




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NATALIA MOLINA: Don’t be shy

Natalia Molina es un diamante en bruto. Tiene el talento y el gancho para ser la próxima Francisca Valenzuela, pero la música pop (como la tocan con guitarra y piano, los acordes alegres y la voz algo ronca), es lo único que tienen en común. Lo distinto es que detrás de las notas felices, las letras de Natalia hablan de trascendencia y también de la muerte. “Estuve diez años en mi pieza tocando sola, registrando las temas en una grabadora de casete blanca. Soy súper casera, me gusta estar con mi familia. Soy ¿cómo se dice?, ermitaña, disfruto de la soledad. Y la soledad es buena pa’ componer. Por eso uno busca todos esos pasatiempos y lo mío es la música. Eso sí, a partir del MySpace,la vida me cambió”.

La humildad para asombrarse de cada etapa que vive, de cada tocata que viene y los planes es lo que cae bien de ella. “Cuando me escribió Pedro Araneda (ex bajista de Los Petinellis)al MySpace,dije ‘¡oh, mentira!’ Porque justamente el bajo es lo que más me gusta de ese grupo”. Araneda le dijo que le gustaría trabajar en su música y grabaron Alma, que tiene rotación frecuente en Radio Uno.Todo bien con el trabajo conjunto, así que ahora producirá su primer disco. Natalia espera que esté listo el próximo invierno y tendrá ese sonido mono, sesentas, simple, como en casa, como le gusta a ella. “Pedro está entusiasmado”, comenta.

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Natalia (30) era tan pudorosa con su música que aunque estuvo en un taller literario con el poeta Miguel Ángel Cuevas y Mauricio Redolés jamás les dijo que componía canciones. “Lo intuían, porque yo andaba con mi guitarra pa’ todas partes. Nunca me atreví a contarles por timidez a mostrárselas”.

Pero igual siguió componiendo.

“Errar es de vivos, no de muertos”, dice en Alma, una canción que más parece un lento romántico de principios de los sesentas, donde carga toda la influencia de su banda favorita: Los Beatles.“Con mis hermanos tocábamos covers de los covers que hacían Los Beatles(del álbum Live at the BBC) y tenía el miedo que mis canciones se parecieran a ellos, porque ¡yo los escuchaba tanto!: desayunaba, almorzaba y cenaba con Los Beatles.Entonces pensaba que podía salir algo de plagio. Por eso no se las mostraba a nadie”.

El video de Alma abajo.



Eso hasta 2006, cuando dio el primer paso e inauguró su MySpace, lo que derivó en una avalancha de buenos comentarios e invitaciones a tocar en vivo. “La primera vez fue un año más tarde en el tributo a Bob Dylanen el Club Mist, donde toqué con mi banda Aullido…obvio que todos aplaudían después de que canté Just like a woman. No da vergüenza tocar eso porque no son tus canciones”, asegura. “Fue la única vez que toqué covers y después me lancé a tocar mis propios temas”.

A ella nunca le ha gustado la música escondida que nadie conoce. Por eso mismo, ahora que está feliz mostrando su música no quiere ser parte de un grupo raro: mientras más personas la escuchen, mejor. Sobre todo si sus referentes principales, Nirvanao Los Beatles,son populares, “¡Qué más popular que Los Beatles!”

Su MySpace acá.

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USUALES: el inconformista

Usuales es folk, rock, pop. Todo eso junto. Melancólico, suave, pero no para bajonearse, sino para subirte el ánimo. Cada nota que aparece te pilla desprevenido, porque la armonía viaja a un lugar donde nunca pensaste que iría. Hacen canciones que dan la sensación de haberlas escuchado hace mucho tiempo, cuando en realidad recién las conociste, y eso en la música chilena no es muy usual.

Llevan cuatro años tocando pero suenan como una banda de viejos conocidos. Ya sacaron un EP homónimo y trabajaron en un disco que, si todo sale bien, editarán pronto. Para hacerse una idea, son como los primos relajaditos de los Fother Muckers(con quienes están planeando tocar juntos en el sur a la vuelta de vacaciones) y Teleradio Donoso.Pero en vez de saltar o bailar, son perfectos para oír en un bar y quedarse sentado escuchando con atención, listo para largarse a casa tarareando, feliz de que exista una banda como ellos.

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Usuales se formó el 2005 en la Escuela Moderna de Música y tuvo cambios de integrantes cuando grabaron su primer EP dos años después. Muchas influencias distintas de todos los integrantes hizo que la coherencia brillara por su ausencia, lo que empezó a mutar en la alineación definitiva: Simon Cox (voz, guitarra y banjo), Rodolfo Fito Sánchez (bajo y coros), Leonardo Espinoza (batería y coros) y Nicolás Castro en guitarra y teclados.

“A mí me cargaba que me dijeran: ‘es muy Spinetta tu cantada’ y era muy cierto, pero era más que eso”, dice Simón, “conocía a Cat Stevens,Bob Dylan,los Stones,desde chico, porque los escuchaba mi papá. También Los Beatles,Creedence, todos los grupos buenos antiguos. Bueno, también Elliot Smithy Wilco”.

El disco que grabaron el año pasado -El Tiempo y la Furia- sale este semestre. El nombre es por una canción homónima y por citar de cierta manera el clásico de William Faulkner, El sonido y la furia. En realidad el cantante nunca terminó el libro, pero quedó fascinado con la atmósfera oscura y lo intrincado de la trama. Así que lo tomó para su disco por el juego de palabras y también por el tiempo que demoraron y por la furia de no terminarlo nunca.

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“Siempre compuse yo y también Seba Rebién (integrante que estuvo a los comienzos)”, dice Simón. En esos días era más ecléctica la música y estaban más separados los intereses. “Cuando él se fue se reafirmó, por fin, que yo hiciera los temas: la lírica, la melodía y muchas veces los arreglos. Es que es agradable cuando las cosas salen bien y las canciones se escuchan bien. Ahora estoy tratando de que se me olvide esa parte dictatorial y todos aportan. Antes llegaba con las maquetas hechas, pero ya no hay tiempo para eso”.

La única que Simón no compuso y está en el disco es No me atrevo, una canción más romántica, de coqueteo tímido. “Esa la hizo el Fito (el bajista) y yo le ayudé en la letra, me da un poco de vergüenza (y eso se nota en su voz cuando lo cuenta). La encuentro buena, y es una de las que más tiene gancho comercial”. Esa es quizás la canción más inocente, aunque las demás son igual de personales: hay harto de estar ahí con los amigos en El bien e ironías de vida social en una canción como Arrecifo: un puñetazo rockero de vieja escuela.

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Y así aparecen los dos extremos de un grupo que sigue en definición, especialmente por la manera en que están escribiendo. “Tocábamos prácticamente con lo que Simón tenía armado y últimamente entre todos estamos haciendo las canciones y ha funcionado bien, lo que le ha ido dando carácter a la música. Yo veo que te sentí más acompañado porque nosotros aportamos”, dice Leo, el baterista, mientras mira a Simón.

El video para Si alguna vez en vivo en tv, abajo.



El vocalista comenta que está conforme con el disco, el mismo que en enero del año pasado terminaron grabando solos por falta de presupuesto. La idea era producirlo en el estudio de Carlos Cabezas,donde sólo alcanzaron a grabar las bases. “Pero yo creo que con el tercero estaré más conforme. Soy súper exigente y todos lo saben. Encuentro que en las tocatas sale mejor. Tengo la idea de que cada tocata sea la última y con esa idea hace que sea vertiginosa, adrenalínica y emotiva”, remata Simón.

Y quizás lo logren. Según Leo: “En la tocata del otro día (21 enero en el Club Mist), un tipo se me acercó y me dijo que hasta como la quinta canción era más de lo mismo, que se parecía a muchas bandas. Pero que después, seguramente tras El tiempo y la Furia, cambió la fuerza de tocar, cambió el ritmo y enganchó y de ahí pa’ adelante fue otro grupo”.

Su MySpace aquí.

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CAMILA MORENO: Sacando nudos

A los once años Camila Moreno tuvo su primera guitarra. Se metió a clases en un taller que se llamaba Club de Música sólo porque ahí estaba el niñito que le gustaba. Era el hijo de la profesora. ¿Resultado? Camila aprendió a tocar canciones de Mazapán y con el chico pololearon un año y medio.

29 de enero, 20.00 pm, Patio Bellavista. Un rato antes de salir a escena, la cuarta cuerda de la guitarra de Camila está que estalla. Ella se asusta y tiene sus razones. Cuando toca lo hace fuerte, como si la guitarra tuviera la culpa de algo; cuando canta, saca una voz aguda desde lo más profundo, gritando sin gritar realmente, como si fueran lamentos de la tierra. Y aunque sea meterse en las patas de los caballos, a ratos hasta da para decir que no teníamos una cantante tan intensa y sorprendente desde febrero del ’67, cuando se murió Violeta Parra.

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Camila Moreno viene también detracito de Chinoyy tiene la misma espontaneidad y carisma de Nano Sternarriba del escenario. En sus canciones no tiene reparos en reclamar contra lo que no le gusta, decir lo que piensa, y lo hace con tal convencimiento y fuerza, que uno termina rendido a su música y a su voz.

Es cosa de escuchar Radio Unopara encontrarse con Antes que, la misma canción que llamó la atención del productor y hombre de radio Marcelo Aldunate (AKA Tom), quien ahora está a cargo de la producción de su primer disco.

Ese trabajo se llama Al mismo tiempo, saldrá entre mayo y junio y no tiene sello definido aún, pero sí ofertas de casas discográficas. La canción que le da el nombre al disco tiene que ver con un tema filosófico que Camila trata de expresar: “No siempre lo puedo explicar bien porque tengo que estar conectada con ese momento. Simplemente, siento que muchas cosas pasan al mismo tiempo y que no somos capaces siempre de percibirlas”.

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Dice que está escribiendo muchas canciones de protesta -“Estoy muy enojada”, asegura- y una de esas es Millones. La canción la escribió porque muchas cosas pasaron al mismo tiempo: conoció el proyecto de Pascua Lama, mataron a Matías Catrileo en el sur y allanaron las comunidades de su maestra, María Quiñilén, con quien trabaja en medicina mapuche y le ayudó a cambiar la manera en que ve el mundo y a tener una visión crítica del sistema.

“Está todo dirigido. No creo que sea azaroso el hecho de que exista el dinero, el capitalismo, las ciudades, los colegios, los doctores y la farmacia y las empresas, entonces yo creo que es algo dirigido para mantener quietecita a la gente”, dice convencida.

En Antes que y Cosas que no se rompen asegura que con la música se “saca los nudos”. “Si no hago música no sé qué me pasaría. Para mí es capitalizar emociones y yo a veces soy muy intensa pa’ la vida. Hay episodios en que te quedai estancado y cantar es expresarse y sacar esa sensación que no es rica. Es una terapia la huevá, ¡es una terapia! Es mejor hacer canciones que ir al sicólogo”.

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Y son esos mismos nudos los que la han llevado de vuelta a la música ya dos veces. Sobre todo la que se toca con pura guitarra de palo. La primera vino cuando estaba en octavo básico y se hizo hip hopera. “Ahí dejé la guitarra como tres años. Entre tanto cambio de casa y conflictos familiares, algo me pasó que me hice hip hopera. Fue como un lapsus en mi vida, como una crisis en que no sabí quien erí. Dejé de lado las cosas que me gustaban de verdad y traté de encajar en un mundo que ni siquiera me gustaba”.

Pero a los 17, cuando pensó que no iba a tener más hermanas, su mamá tuvo a otra niña. Ahí compuso su primera canción, y era de cuna. Ahí la música vino con todo y se puso a componer. Formó una banda, Tetecla la Pesa, con amigos de su colegio (San Esteban), con el que hacían covers de PJ Harveyy Los Beatles.Duraron cuatro años hasta que terminó el colegio y decidió largarse a Europa por un año. Inglaterra, Italia, Francia e Islandia fueron los destinos y trabajó en todo tipo de cosas: en un invernadero, haciendo de babysitter y de mesera.

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A la vuelta del viaje, mientras estudiaba danza en 2005, vino su segunda crisis importante. “Me sentía egoísta haciendo sólo eso. La danza era pa’ mí no más, pero la expresión era hermética para el público. No había conexión. La música era mi refugio no más y me asumí por primera vez como cantante”. Después de la revelación armó varios grupos: La Cuchara (grupo de fusión latinoamericana) en 2006, Caramelitus,el dúo de música electrónica con Tomás Preuss (con quien sacará el disco El otro hábitat en marzo o abril de manera independiente) y en 2007 Las Polleritas, su grupo femenino de folclore.

Pero aparte de haber trabajado con varios músicos en sus múltiples proyectos, también tiene el apoyo de un ilustre compañero de escena como Chinoy:“Él me ayudó mucho cuando empecé, organizamos tocatas y tocamos dos veces juntos. Él fue súper generoso en ese sentido y me ayudó al darme espacio en el escenario para tocar con él, que ya tenía harto público”.

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29 de enero, 20.30 pm, Patio Bellavista. En la mitad del show hay problemas de sonido y Camila se baja a cantar entre la gente, dando vueltas en círculo mientras toca su cuatro venezolano alrededor de un cenicero de pie. Toda la gente la mira y aplaude.

“Me gusta tocar en las calles, en el metro y en la micro, por necesidad o por gusto. El verano pasado fuimos con Las Polleritas a Uruguay y tocamos en la calle y una vez con Cucharitas tocamos en el Parque Forestal en una feria de moda y los pacos sacaron a todo el mundo y nos decían ‘¡dejen de tocar!’ y nosotros seguíamos, jajaja. Me gusta la cercanía con los otros, porque así es más directo. La amplificación, en cambio, te aleja de la gente”.

Tocando Antes que en vivo, abajo.



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